Recuerdo la inesperada tarde que nos reencontramos,que delicadamente me acogiste entre tus brazos parecía un niño aferrado en tu pecho, sigiloso y cálido momento nos envolvia, mire tu rostro desde la perspectiva un hombre mirando el cielo, tus ojos se perdían en la quietud del horizonte, quietos y deseosos de penetrar en los míos aunque fuese fugazmente,un impulso valiente intento juntar el espacio que separaba nuestras bocas,pero murió asfixiado oprimiendo tu pecho.Mientras tu mano consolaba mi espalda como si fuese el mejor remedio para el dolor,estábamos juntos una vez más en un una tarde, en unas escaleras sentados, una vez más, juntos rompimos el pacto de no reencontrarnos y yo dije – aun te quiero...


Me encanta, sin nada que agregar, sino compartir ese hermoso sentimiento, el amor que estuvo jamás el tiempo lo disipa.
Dónde una mirada cruzo las sendas de otra, siempre permanecera inquieta al reencontrase, aunque sea tan sólo para silentes sonerirse.
Hermoso Miguel-----------------
María Lasalete Marques